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Crónica de un eclipse inclusivo

Núria Clapés y Desireé Sinovas, junto con Quepa (perra guía), caminando hacia el Parc de la Festa de Reus para experimentar el eclipse solar del 12 de agosto. Créditos: Adriana Pujol.

Barcelona, 21 de agosto de 2026

“A mí me interesa y me fascina la ciencia en general”, dice Núria Clapés tres horas antes de que comience el eclipse total de Sol. Ella es ciega desde hace unos cinco años y camina acompañada de Quepa, su perra guía.

Más de 50 personas, la mayoría de ellas personas ciegas o con discapacidad visual, nos desplazamos desde Barcelona para experimentar el eclipse solar el 12 de agosto en Reus, uno de los puntos oficiales de observación en Cataluña, en el marco del proyecto Eclipse Inclusivo del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC). 

Hacia las 20:30, el cielo empezó a oscurecerse. Era el momento de quitarse las gafas de eclipse y observar aquel fenómeno durante uno o dos minutos. Entre silencio, asombro y aplausos, unos ‘clics’ anunciaban la fase de totalidad del eclipse. Esos ‘clics’ procedían de un dispositivo Lightsound, que transforma la luz del Sol en sonido. Este aparato, desarrollado por la Universidad de Harvard, reprodujo de forma sonora el eclipse en todo momento, lo que permitió que las personas ciegas y con discapacidad visual pudieran ser partícipes de esta experiencia.

“Me sentí más cerca de lo que estaba sucediendo”, señaló Núria antes del eclipse hablando de su experiencia con estos dispositivos. Tuvo oportunidad de utilizarlos en un taller en Sabadell sobre el eclipse solar impartido en el marco del proyecto. “Cumplió mis expectativas”, afirmó.

Flauta, clarinete y silencio: el sonido del Sol

Una persona ciega escucha el eclipse con un dispositivo Lightsound en un punto de observación ubicado en Reus. Créditos: Adriana Pujol.

Alrededor de 10 000 personas se concentraron en un solar ubicado junto al Parc de la Festa de Reus para seguir el eclipse total de Sol. Allí, desde el ICE-CSIC establecimos un espacio de sonificación, que contó con la colaboración de la asociación Astrodiversitat, para garantizar que el eclipse fuera accesible para las personas ciegas. El espacio contaba con diez dispositivos Lightsound y uno de ellos estaba conectado a un altavoz para que la experiencia sonora fuera colectiva. 

“Con el poquito resto de visión que tengo, tengo un 0,01/0,02, espero disfrutarlo mucho”, decía Antonio Reyes ya en el espacio de sonificación de la localidad tarraconense. Caminaba acompañado de su familia y su perro guía, Anuk, y descubrió el proyecto a través de un taller sobre el eclipse solar en Hospitalet de Llobregat: “Cuando vi la palabra inclusivo y eclipse en la misma frase me llamó la atención porque estamos en el siglo XXI, el siglo donde los coches casi podían volar”, decía entre risas. “Que podamos disfrutarlo… Es sonido, es de otra manera, pero es que todos vivimos la vida de una manera con nuestros sentidos, cada uno como los tenemos”, añadía tan solo media hora antes de que comenzara el eclipse, mostrando que ya tenía la piel de gallina. 

Hacia las 19:30 los dispositivos Lightsound comenzaron a emitir un sonido de flauta, que representaba la luz brillante del Sol. A medida que la Luna iba cubriéndolo, la flauta se convirtió en clarinete para simbolizar un registro medio de la luz. Hacia las 20:30, unos ‘clics’ entremezclados con aplausos anunciaban la fase de totalidad del eclipse: la Luna había cubierto el Sol por completo. 

Para quienes escuchaban el eclipse con un dispositivo Lightsound con auriculares, de manera individual, en aquel momento se hizo el silencio. Pasados apenas dos minutos, la Luna retomó su camino para dejar de cubrir poco a poco el disco solar. Los ‘clics’ retomaron la pauta sonora, dando paso de nuevo al clarinete para terminar, hacia las 20:50, con un sonido de flauta. 

Espacio de sonificación del eclipse establecido por el ICE-CSIC en el Parc de la Festa de Reus. Créditos: Adriana Pujol.

El eclipse con todos los sentidos

“Emocionante”. Así describió Núria el momento en el que todo el mundo empezó a aplaudir durante la fase de totalidad del eclipse. “Una experiencia muy bonita, realmente puedes entender mucho más”, añadió unos minutos después del eclipse, en referencia a su experiencia con el dispositivo Lightsound. 

“Todavía estoy emocionado”, decía Antonio tras el eclipse. “Haberlo podido ver como lo he podido ver, que yo veo muy poquito, y encima con el dispositivo ha sido increíble porque en todo momento sabía cuándo estábamos a punto de entrar en la corona [solar] y ha sido espectacular”, añadió.

Montserrat Carricondo, que tiene un resto muy bajo de visión, también había asistido a un taller impartido en el marco del proyecto Eclipse Inclusivo en la agencia de la ONCE de Badalona donde pudo acceder a estos dispositivos y a materiales táctiles: “Explicaron por qué se producía [el eclipse], lo hicieron también de forma práctica. Por eso me atreví a venir, porque me pareció muy interesante”.

Ya de vuelta en Barcelona, Rosa Tunyk Llauradó compartió su experiencia con los dispositivos, ya que fue una de las asistentes que pudo ver y escuchar el eclipse: “Ha sido una forma muy dinámica y más creativa de vivir la experiencia, me ha gustado mucho”.

Aunque el trayecto de vuelta estuvo marcado por las restricciones de movilidad para circular en Tarragona y Terres de l’Ebre, los ánimos no decayeron. El entusiasmo general apuntaba al siguiente objetivo: el eclipse total de Sol del 2 de agosto de 2027.

Alba Calejero García